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Tres días de trabajo (20 al 22 de Octubre) en Santiago de Chile reunieron al Presidente Regional Carlos Simancas (CONFECAMPO - Colombia) y dos de sus Vice-presidentes, Alejandro Delfino (SRA – Argentina) y Lucila Quintana (JNC – Perú) además de algunos destacados líderes de organizaciones de agricultores de la región. Simancas señaló que “el objetivo de la reunión es continuar avanzando en el fortalecimiento de la participación de los agricultores de la región en la cadena productiva, evaluar los pasos dados por el comité regional de FIPA en este último año, evaluar los resultados de las recientes reuniones con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington D.C. y, por otro lado, iniciar un intercambio de ideas en vistas a un intercambio más sostenido con la FAO Regional, CEPAL y Rimisp. La especialización y trabajo de investigación en el sector agrícola de dichos organismos, ayudará por un lado, a identificar las condiciones en que se mueven las políticas agrícolas a nivel mundial y regional y, adicionalmente, ello nos permitirá estructurar nuestras propias estrategias".
Julio Berdegué, Investigador Principal y Coordinador del Programa Dinámicas Territoriales Rurales de Rimisp (Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural), destacó el hecho de que la reunión se desarrolla en un momento complejo ya que los mercados mundiales han entrado en crisis. Ante este panorama señaló que “las organizaciones que trabajan en el tema agrícola tienen la obligación de redoblar sus esfuerzos y velar para que no se cierren las oportunidades que se comenzaban a abrir” agregando que la problemática agrícola “no es sólo de los gobiernos locales, sino que supera los límites de los países y debe ser tratada globalmente” por lo cual un encuentro entre el Comité Regional de FIPA, Rimisp, FAO y CEPAL toma más que relevancia para analizar juntos y comprometidamente estas temáticas.
Las presentaciones realizadas por Rimisp, FAO y CEPAL ilustraron la realidad de la política agrícola en América Latina y el Caribe en un contexto de crisis, donde la crisis financiera ha profundizado los impactos de la crisis de los precios de los alimentos (según datos de la CEPAL se ha producido una desaceleración económica donde el PIB regional es de menos del 4% y existen 21 millones de personas desempleadas). Esto ha puesto en situación de gran vulnerabilidad a la mayoría de los hogares (especialmente la familia agricultora) así como a los gobiernos que han contado con escasas herramientas para paliar medidas que permitieran enfrentar el brete actual. Tanto Berdegué (Rimisp), como Fernando Soto Baquero (FAO) y Martine Dirven (CEPAL) hablaron de “la paradoja de América Latina” comentando que en esta región, aún cuando se genera crecimiento agrícola, la pobreza rural aumenta. Sumado a ello, continúa siendo un desafío para los agricultores acceder a los mercados y como si eso fuera poco, se suma el reto de sostenerse en los mismos.
Se destaca que la agenda de políticas deberá ir más allá de lo agrícola, integrando los asuntos de la agricultura familiar y los mercados agroalimentarios con temas como la dinamización de las economías rurales en un abordaje territorial-rural y la ampliación de la cobertura social al campo.
Con este panorama, el fortalecimiento del sector público y la generación de alianzas público – privadas aparecen como claves para la nueva institucionalidad. Por su parte, las organizaciones de agricultores presentan potencialidades que será oportuno no desaprovechar. Ante este contexto, los agricultores –y sobre todo los pequeños- aparecen más como la solución que como parte del problema. “Así la FIPA es una plataforma que pretende articular la voz de los agricultores donde la participación diversa y activa es un elemento central. Seamos los protagonistas de este tipo de retos y sigamos aprovechando las oportunidades que se nos presentan para fortalecer nuestras capacidades y enriquecer nuestro capital social” expresó Simancas, Presidente del Comité Regional. |